Elecciones 2021 en Los Tuxtlas, deserción juvenil en las votaciones.

Veracruz cuenta con una población de al menos un millón y medio de jóvenes en lista nominal con plena facultad de ejercer su derecho al voto, sin embargo, escasamente poco menos de la mitad participa en las elecciones ¿a qué se debe?…

 

“El precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres” – Platón.
México vive bajo un gobierno democrático que permite decidir la dirección del país, todos viven en México pero pocos son sus ciudadanos.


La apatía es generalizada y demostrada en las urnas, en los foros de participación ciudadana etc.
¿Qué la genera?, si se habla del sector joven que abarca hasta los 29 años de edad en México, pareciera generalmente que es la población más desinformada y desinteresada políticamente, no es así.
Si se analiza a la generación de 1990 más allá del prejuicio emitido sobre ellos, los jóvenes realmente están convirtiéndose en potencia, tan ágilmente que el ritmo con el que crece el país va en desmedida. Sin embargo, el tener acceso libre a la fluidez informativa de las redes sociales los convierte en personas de criterio propio y de difícil manipulación.


Los jóvenes, aunque son el motor del país suelen representar un peligro para las grandes esferas políticas, la mentalidad de los jóvenes sobrepasa los límites de México, hoy en día se conoce no solo la situación política y financiera de México, sino de cualquier otro lugar en el mundo.
Todo lo anterior convierte a los jóvenes en la amenaza de quienes por años han sido los causantes del lento progreso del país, basta con ver que la mayoría de cargos de elección popular son ocupados por personas que pasan de los 40-45 años de edad, sin importar estudios o la capacidad a la hora de desempeñar el cargo. Los espacios para la participación juvenil ya sea mediante las políticas públicas, foros de participación o consultas ciudadanas, suelen ser mera simulación que no trasciende más allá del evento.
Los jóvenes no son apáticos, no están desinformados y sí les importa el rumbo del país, lo que invade a las juventudes es el hartazgo y la falta de oportunidades para crecer dentro de sus propios orígenes, las oportunidades para desarrollarse políticamente son cerradas, su participación se reduce a tres situaciones:

  • a una campaña política en la cual sus voces solo son escuchadas cuando son adulaciones al candidato, meses después son olvidados, junto con todo el sector.
  • sujetas a un político que en busca de empatizar con el sector juvenil propone soluciones inadecuadas a las problemáticas que presenta la juventud hoy en día.
  • a aquél joven que tiene la oportunidad de cambiar la situación del sector, ese que por azares del destino hoy ocupa un cargo público, que al llegar al poder olvidó sus ideales y es una simple pieza adoctrinada de los políticos de siempre.

La juventud no es el futuro, no se puede hablar de futuro cuando siquiera se les está otorgando la oportunidad de un presente, México tiene potencia que no ha sido explotada, talentos que no han sido descubiertos y una posición que no ha sido alcanzada porque la hicieron ver como una utopía.
La sociedad mexicana está despierta y quiere el cambio, no un cambio prometido de político en campaña, la inseguridad, la pobreza y la corrupción no se van a extinguir de la noche a la mañana, México no depende de un presidente, diputado o senador, depende de más de 119 millones de mexicanos, más de 37 millones de jóvenes, que necesitan más que ser mexicanos ser ciudadanos y exigir ser escuchados.